Loja Ayer y Hoy

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Loja Ayer y Hoy

Loja, ayer y hoy, es un proyecto audiovisual que a través de la producción de reportajes busca recuperar la identidad e historia de la provincia, tomando como base el Patrimonio Audiovisual de la UTPL se hace una comparación entre la historia y actualidad, con la finalidad de mostrar el desarrollo que ha tenido la ciudad. Se abordarán temáticas en relación a lugares, personajes, tradiciones y costumbres.

 

En el marco de la experimentación e innovación, se propone la generación de nuevos formatos que posteriormente pueden ser aplicados en los medios de comunicación y otras estancias involucradas en el ámbito cultural. Estos reportajes serán difundidos a través del canal de You Tube de Medialab, con lo cual también se busca nuevas formas de exhibición, en el proyecto se involucran investigadores y docentes del Departamento Ciencias de la Comunicación conjuntamente con los estudiantes de la Titulación de comunicación.

El 28 de marzo de 1597 se fundó el Monasterio de las Madres Conceptas, siendo así la construcción más antigua de la ciudad de Loja.

 

Los 422 años de vida monástica se evidencian en este lugar, que fue fundado por Juan de lderete y las hermanas Orosco, todos originarios de Quito. Esta construcción, resolvió uno de los principales problemas de la época colonial, el cual era velar por la seguridad y el resguardo de las mujeres de los conquistadores, que iban en busca de El Dorado.

 

El motivo más importante para la edificación de un monasterio en el siglo XVII se debió a los 49 años de la fundación de Loja y al auge económico de ése momento, muchas familias provenientes de Europa y América recurrieron a esta ciudad, y con esto surgió la necesidad de crear un aposento para las mujeres que acompañaban a los conquistadores de El Dorado.

 

La petición formal de la construcción la hizo Juan de Alderete, Gobernador de las provincias del Yahuarzongo, al Fray Luis López de Solís, obispo de la Real Audiencia de Quito, quien se encontraba de visita en la ciudad.

 

Esta construcción comprendía una manzana entera de paredes de adobe y puertas de cedro, sin embargo en la actualidad, se conserva sólo una parte de la construcción colonial.

 

En 1705 se inauguró la pequeña iglesia que se ubica dentro del monasterio, cuya parte está dada para el Museo de las Madres Conceptas, de aproximadamente 300 años de vida.

 

Luego, en el período Republicano hubo un punto de inflexión, las familias nobles se constituyen en sus haciendas y las mujeres nobles salen del monasterio para conformar un hogar. A partir de esta etapa, el monasterio pasa a ser, de un aposento que velaba por la seguridad de las mujeres de los conquistadores, a un lugar de oración, caridad y contemplación de las religiosas.

 

En efecto, para solventar la manutención, las monjas de claustro se dedican a diversas actividades de tradición milenaria como la elaboración de pan, hostias, y el cultivo de plantas medicinales para hacer dulces y aguas aromáticas. La habilidad de sus manos se manifiesta en el bordado de vestimentas clericales como casullas, dalmáticas y estolas bordadas con hilo de oro.

 

En la actualidad, parte de la construcción antigua se ha convertido en un museo que expone parte del patrimonio escultórico y pictórico del Monasterio de los siglos XVI y XVII. Esta colección referida a una serie de óleos de estilo barroco, rococó, chuguerresco y neoclásico, provenientes de la escuela quiteña y cuzqueña. Además, se pueden apreciar retablos tallados en roble cubiertos en pan de oro en el que se exhiben esculturas de Santidades en yeso o madera.

 

Entre los cuadros más representativos encontramos: Las Alegorías a las Virgen del Carmen y la Virgen Inmaculada; Las Plagas de Egipto, Nuestra Señora de las Nieves, El Calvario de los Ángeles, El Bautismo de María y representaciones de la Santísima Trinidad.

 

El Monasterio de las Madres Conceptas de Loja refleja el testimonio de vocación y tradición de diversas generaciones de mujeres lojanas que han dedicado su vida a un encierro contemplativo. Una huella profunda de la historia religiosa y cultural de Loja.

El Templo Agustino es considerado un ícono religioso

 

El Templo Agustino de La parroquia San Juan Bautista del Valle, se ha convertido en una de las construcciones más importantes de la arquitectura lojana. Esta parroquia, ubicada al norte de la ciudad de Loja, es una de las más antiguas de la urbe y tiene como principal característica esta iglesia y además un museo de piezas religiosas.

 

La edificación se encuentra en las calles Guayaquil y Salvador Bustamante Celi. Sus características son únicas: fachada retablo, un campanario y una peculiar ventana hecha con el propósito de comunicar al coro con el exterior. Su estructura está hecha sobre cimientos de piedras, paredes dobles de adobe y cubiertas de madera propias para soportar el paso del tiempo y los terremotos.

 

En el interior, se pueden apreciar dos naves laterales y una central, dando una sensación de profundidad; en el fondo, se aprecia un retablo donde se encuentran cuadros e imágenes valiosas como la de San Agustín, el Cuadro de las Almas, la imagen de Santa Rita, entre otros.

 

En tiempos coloniales, fueron los españoles quienes estuvieron a cargo de este inmueble. El diseño está influenciado por religiosos con formación arquitectónica, pertenecientes a diversas comunidades religiosas como los Jesuitas. Además, desde su construcción entre 1642 y 1645 hasta ahora, la iglesia tuvo varias restauraciones, las más importantes fueron en 1953, 1958 y 1963, donde se realizaron cambios de cubierta, torre y pisos.

 

Cabe mencionar que el Templo Agustino, ícono de la identidad cultural lojana, en la actualidad es muy frecuentado por devotos y turistas, quienes recurren a practicar su fe o simplemente a admirar su belleza arquitectónica.

Pablo Palacio, El Kafka ecuatoriano:

 

Pablo Palacio aparece en 1921 con una literatura innovadora que se sumerge sobre los problemas existenciales del ser humano, los cuales se estudiarían medio siglo después. Según Alonso Guamán, doctor en Lengua española y literatura, Pablo Palacio se constituye como un adelanto, un recurso de las vanguardias que no fue entendido en su momento. A partir de 1930 la corriente del realismo social representaba las grandes preocupaciones de interés nacional como lo mencionan: A la Costa y Huasipungo que tratan de la situación del indígena y la injusticia social.

 

Huérfano de padre a temprana edad, Pablo Arturo Palacios Suárez nace en Loja en 1906. Durante su infancia y adolescencia reside en Loja, obteniendo su título de bachiller en el colegio Bernardo Valdivieso. En 1925 se graduó en Jurisprudencia, titulo concedido por la Universidad Central del Ecuador. Trabajó como docente de filosofía y literatura en la misma Universidad y como subsecretario del Ministerio de Educación, cuando era dirigido por Benjamín Carrión.

 

Dos años más tarde publica su obra más trascendental: Un hombre muerto a puntapiés, relato de corte detectivesco, cuyo personaje principal es la muerte de Octavio Ramírez, un homosexual asesinado en las calles Escobedo y García. En el mismo año publica Débora, cuento caracterizado por el fluir de consciencia de su protagonista.

 

Otras de sus obras que renuevan la literatura ecuatoriana son: Vida del Ahorcado, Novela Subjetiva, La doble y única mujer, Un nuevo de Mariage en trois.

 

Pasó los últimos siete años de su vida en un Hospital psiquiátrico y falleció el 7 de enero de 1947, en el Hospital Luis Vernaza de Guayaquil, a la edad de 40 años.

 

Su literatura, seguirá siendo calificada como adelantada y precursora, por caracterizarse en el individualismo, la incomunicación, y la condición humana de los personajes incomprendidos.

Fecha
                                   
Categoría
Industrias creativas y culturales
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